jueves, 24 de abril de 2008

POPULISMO (iii)

Hay quienes creen que el populismo es solo de la izquierda, yo no creo que las patentes sean exclusivas ya que no depende de posicionamientos políticos para tomar sus banderas y enarbolarse como el líder o mesías, que importa el termino si el resultado el mismo, la manipulación.
El criterio empresarial de los nuevos gobiernos, esta minando las inercias estadistas y el sentido nacionalista de los mismos, esta visión no serían de mayor daño de no ser por la falta de consistencia e incluso, la ausencia mayor de congruencia consigo mismos, ya que se dejan pasar por alto el valor que las acciones tienen a lo dicho, prestándose a su vez, en caer en errores de expresión de un día para otro; bien les parece un discurso que aunque apropiado e interesante para un determinado foro que arranque simpatías (y por que no, aplausos a rabiar), pero en el mismo tenor les da por decir una cosa un día y hacerle cambios después dependiendo el escenario.
Esta visión de director general preocupado solamente por equilibrio financiero entre la eficiencia y sus propias filas internas, evidencia en él y los mas cercanos colaboradores, la carencia del oficio político y diplomacia, que se genera con la experiencia del ejercicio socio-cultural; lo cual lo predispone a meter la pata, muy recurrentemente. Hablando cuando no tiene que hablar, hablando lo que no tiene que decir, afirmando lo que considera valido y no seguro. Llegando a confundir gravemente lo personal con los público y viceversa, no se mide por que tenga vocación de mártir, sino por que sabe que sus comentarios atraen (o considera que atraen) la atención del respetable.
Los adversarios mas opuestos ven con morbo los devaneos propios de la ausencia del sentido de la proporción, que en esa supuesta incontinencia verbal ven como se enreda en si mismo y confían que él, sin darse cuenta esta cavando su propia tumba.
La estrategia se aprecia por demás sutil compleja y altamente aguda, destacando el dominio pleno y autocontrol por lo que se dice, “...por que hay que decirlo” (sic), es el recurso que en autoconvencimiento esgrime para abrir brecha. Erigiendo la postura del novel personaje político que se auto construye, en el cuño de la moda, la superficialidad y por que no, dentro de la frivolidad social y política. Terrenos que considera como propios por su alta aceptación en todos los niveles sociales y de gran apertura por la fácil digestión de sus conceptos, aunado a la gran demanda en el consumo “noticioso”.
El perfil más recurrente es la semejanza del vendedor, ese criterio de venderse como producto, sustancial para el común de los ciudadanos, pero cuidando sus miedos, temores, complejos y fobias, es decir guardando sus fantasmas para si mismo. Es divertido, jovial y ligero, ideal para el público semidesarrollado, y se asume que él, bien puede hacerse a la necesidad del comprador, sin el menor empacho de un día presentarse en la pose de deportista, intelectual, ecologista o apostador, que más da. Así es el mercado.
De igual forma se tiene un comportamiento movido por intereses, circunstancias y tiempos, el las conoce o pretende conocer y recurre por lo general a un mapeo conductual como el siguiente:
(i) existen políticos movido por el objetivo de bloquear, evadir o desviar los procesos que podrían llevarlo a la cárcel; (ii) ya instalados en el poder se desarrollan como el jefe, el manager, el capo absoluto de la empresa o dicho ala francesa el pedegisme -presidente director general- ; (iii) para el ejercicio del poder, la legitimación debe ser a cualquier costo, cuanto más el económico e impedir el tiranicidio converso, persuadiendo de esta enumeración; (iv) la promoción de leyes al interés particular y personal es otro toque distintivo; (v) así como los destierros de los métodos estadistas y tradicional, quedando el caudillismo ingenuo a su pretensiones y desfasado a sus intereses; (vi) da por superado el conflicto de intereses por la convergencia de intereses o el “ganar-ganar” y haciendo notar que sus intereses empatan con los de sus gobernados.
Esto sin lugar a dudas es un régimen en el estricto sentido descriptivo, al contener una forma y una concepción de gobierno que se materializa con las leyendas de productividad eficacia y la eficiencia. Conceptos propios de una gerencia general, aun cuando para su ejercicio no se ocupe experiencia y mucho menos oficio político para dominar, conducir o manipular a quien se deje, por la falta de fortalecer el espíritu critico y analítico de los ciudadanos.

POPULISMO (ii)

En estos tiempos en donde se desea que la verdad gane terrenos en la sociedad y en sus actores políticos, buen inicio es el de abrirle la puerta a la objetividad, que es un valor muy apreciado por los ciudadanos que buscan sinceramente la honestidad y aunado a esto, que como ejercicio didáctico rinde culto a la <>; se requiere de saber ejercitar la evaluación previa del contexto y el considerar el papel que se juega dentro de los acontecimientos, para con esto, atisbar con puntería a los temas y referencias que importan realmente a la ciudadanía. El buen acervo cultural es de gran importancia, no solo para el refuerzo de esta herramienta, sino que resulta mas atractivo para el terreno comercial tener una referencia cultural en el nutrir y digerir las experiencias tanto propias como ajenas para los temas que se traten; En donde se desarrollan los negocios noticiosos hoy en día, es la polémica de buen juicio y el razonamiento metódico de los ejecutantes el disentir de manera creativa y mordaz, lo que esta siendo atractivo para la maduración de nuestras sociedades, con todo esto, podríamos agregar los conceptos de la retroalimentación, la interactividad y la evaluación del auditorio para cerrar el circulo virtuoso de la comunicación. Que no necesariamente es la visión de ver la noticia como tal, sino el de hacer la decantación natural de los hechos con la historia.
Podrá una nota ganar la primera plana o generar el morbo altamente para aceptable para la audiencia, pero el conocimiento de sus antecedentes es realmente importante para esto, así como el seguimiento que habrá de generarse, soslayando los compromisos que se desaten por la contundencia con que se perciba, que a final de cuentas esa búsqueda y encuentro con la verdad, será realmente valorada con el tiempo. Hay que generar la confianza de creer en la verdad y hacer su búsqueda, sin importar cual sea, si lastima o alienta a propios o extraños. Teniendo como herramientas validas el escepticismo en primera mano y una gran imaginación en la otra. Dentro del mismo método se acepta la especulación sin cortapisas, debiendo de igual forma tener el cuidado por diferenciar la especulación misma de los hechos. Al observar los diferente medios de comunicación y tener la apreciación que, en realidad pocos son los que llegan a informar de los errores humanos que comete los servidores del gobierno; Aún cuando el silogismo del error nos lleva a su proclividad natural por el simple hecho del ser humano y por el ejercicio de acción, todo es cuestión de esperar su aparición y llegada, ya que inobjetablemente ocurrirán, pero la realidad se oculta, se omite, se simula o se maquilla, todo esto es de dominio público. Hay que atreverse a tocar con los pétalos del nopal al gobierno e incentivarlo al movimiento, que se mueva al ritmo de nuestro tiempo y si se desvía, que se reoriente. Podría apreciarse un juego ingrato el de golpear al gobierno y no reconocer los aciertos, que se podrían dar si son realmente importantes, que vayan mas allá de su rutina o limitaciones, ya que para el trabajo común y corriente, cualquiera puede hacerlo. La importancia de hacer madurar los espacios de comunicación, es el papel interpretativo directo que tienen del contexto virtual del tiempo, y el de ser la herramienta que la sociedad tiene de su lado par defenderse de los abusos, excesos y arbitrariedades de las autoridades, espero comprendan esta imperante y singular papel que hoy en día, representan los comunicadores. Ya que parte del juego populista que se ha desarrollado en nuestros ámbitos, lo llevan a cabo los comunicadores, que por las reservas propias al desarrollo de sus ejercicios profesionales, bien podrían trastocan los valores entendidos entre los poderes fácticos. Y sin soslayar la realidad, el planteamiento de riesgos serios para el ejercicio periodístico es fuerte. Esto no es excusa, para justificar las prácticas de chantaje, cooptación y tendenciosidad que a veces moderan para su sobrevivencia, aunada a la proclividad y búsqueda de mejoras económicas por la exaltación de personajes, ya fueran al mejor postor o bajo pedido.
El culto a la personalidad, método de la comunicación que trabaja en distorsionar ampliando la percepción de personajes, circunstancias o acciones de los actores políticos que lo alientan y se autopromueven. Trajes a la medida para mejorar la imagen pública y de sus necesidades, que principalmente se ocupan de la parte externa, que no acaba por descartar desconfianzas y la consiguiente perdida de credibilidad se da a largo plazo, por abonar al reciclaje de los métodos tradicionales y poco profesionales, que abonan al populismo. Hay que generar valor, y no solo en el terreno cuantitativo, es necesario el fortalecer los frentes de transformación y cambio, como son la objetividad, la presentación de los hechos y señalar lo editorial. Con el sano desarrollo a la pluralidad y el policromatismo ideológico de nuestra sociedad, los tiempos de la visión única ya son cosa del pasado, las notas por consigna no tienden a fortalecer espacios democráticos solo la avejentada conciencia del régimen populista.

POPULISMO i

El término peyorativo de populismo, refiere al paternalismo disfrazado de popularidad carismática, el cual sin importar posiciones ideológicas se hace patente libre para fines políticos. En el plano internacional el populismo adquiere una connotación ejemplar del pasado en el caso de Argentina con Perón y otros gobernantes sudamericanos y africanos. Pero sin lugar a dudas pocos dejarían pasar hoy de lado la oportunidad de adjetivar igual gobiernos inscritos en los diferentes ámbitos, incluso internacionales como el de Italia que después de conocer el comportamiento de su primer ministro, Berlusconi, no escapa por mucho en el ejemplo, con respecto a los precarios países ascendentes, en donde sigue siendo una practica común de control y de dominio esa escuela. Y mas, cuando intento deslegitimar a los magistrados del poder judicial, con el argumento de superioridad representativa sobre ellos, ya que él gozaba electivamente del <> y que no permitiría juicio alguno de quienes habían ascendido al puesto por oposición. Brillante esgrima verbal, pero carente de argumento sólido.
Para quienes no lo aprecien, cuestionaba la preparación profesional por el simple hecho de carecer de representatividad electiva. Sometiendo la lógica de no dejarnos curar por los médicos, ni mandar a la escuela a nuestros niños, ni dejar que un arquitecto construya, ni validar profesión alguna que por la vía de la oposición de perfiles con carencia electiva popular. Que estulticia.
El verdadero fin de tal desatino era justificar la descalificación de sus juzgadores por delitos comunes, de los que sin lugar a dudas terminaría en la dicotomía incomoda de culpable o no culpable.
En realidad el <> como concepto hegemónico, no existe. Por más que se desee presentar como la voluntad unificada de sentimientos iguales o de una fuerza casi natural que encarne la moral, la historia y sus impulsos, no existe. Muy distinto y acertado, es hoy en día el presentar a los ciudadanos policromáticamente en sus ideas, partiendo de la idea que la visión dicromática es del siglo pasado y que si, si existen tonos mas ricos por explorar. Existen a su vez personas que tienen ideas diferentes, y el régimen democrático (que no necesariamente es lo mejor pero, de los males mayores es menor) que opera en la lógica de control y dominio por consenso mayoritario de los ciudadanos. No del pueblo, sino de una mayoría, que a veces puede estar formada no por el cómputo de las cifras, sino por la distribución de los votos en un sistema uninominal. La representación se pondera en los cabildos o parlamentos, pero es sabido que la comunidad no es solo parlar con diatribas o retóricas en las tribunas. Existen una infinidad de instancias intermedias, las llamadas fuerzas fácticas, que van desde los potentados industriales, la iglesia y el ejercito (por plantear los visibles), y que bien se podrían considerar también, los colegios de profesionistas y otra organizaciones gremiales o políticas y un lugar especial para la prensa, etc., A estos últimos, el concurso de sus esfuerzos lo llevan a considerarse actores sociales, que mas allá del ánimo de trascendencia, buscan el reconocimiento de sus meritos, así como el de legitimar su autoridad e institución, por el hecho de haberse sometido al tamiz del escrutinio público y abierto, y sin poner en entredicho sus capacidades por oposición ( que bien podrían ser amañadas, pero no señaladas públicamente). En fin, es el mecanismo por el cual las instancias de la sociedad se agrupan y organizan para el desarrollo de sus actividades, especializaciones y compromisos.
Apelar al pueblo es ficción: teniendo en cuenta que la carga semántica e interpretativa del término es carente de realidad, el populista es aquel que crea una imagen virtual de la voluntad popular, con liderazgos ficticios, que validos de sus recursos pagan por la publicidad a su imagen apropiada y publicitan su desempeño de manera superficial y hasta frívola. Cumpliendo la función de actores, actores políticos de una política ficción. Que mas tarde se desfigura como un castillo de arena o se derrumba como torre de naipes.
Hay quienes juegan con crear la imagen del consenso popular con sondeos, o simplemente evocando el fantasma del pueblo. El populista se construye así mismo y transmite la idea de identificarse con sus proyectos personales ocultos (por obvias razones) y presentarlos como la voluntad del pueblo inmaculado. Que de tener éxito, transforma en ese pueblo sus acciones, que ha inventado, a una buena parte de los ciudadanos, fascinados por dicha imagen virtual con la consabida identificación. Estos son los serios riesgos del populismo, el espejismo que hemos reconocido en nuestro acervo histórico-político, que tan temido es pero poco reconocible u identificable, quizás por conveniente comodidad, por temor o por las limitaciones de una capacidad política precaria. Estos riesgos se perciben claramente con la visión escéptica a los medios de comunicación y a la “opinión pública”.