El movimiento estudiantil de la universidad de sonora, durante el verano del 92 hizo que la temperatura política llegara con sus reclamos hasta el zócalo de la ciudad de México. Las demandas de respeto a la autonomía universitaria y a la gratuidad de la educación, fueron bien recibidas durante el recorrido de nuestra marcha “del desierto al zocalo” Au-Yutureme –vamos creciendo, en lengua seri- ya que se entendía como una etapa mas del gobierno federal por deslindarse de la responsabilidad de la educación universitaria.
Jugada que completaría en el periodo de sesiones en ese año del congreso, al aprobar con todas las fracciones la aceptación de incluir en el criterio de educación básica a los niveles de preescolar, primaria y secundaria, dejando a su vez a la deriva y fuera de la responsabilidad prioritaria al nivel bachillerato y universidad. Años después le reclame a uno de los exdiputados federales,
Ovidio Pereyra, su encendida posición en contra del movimiento estudiantil, cuando coqueteaba con la precandidatura a la gobernatura del año del 97, la jugada no le funciono y con mi conciencia cerré la afrenta.
En este contexto tuve la intervención contra de la junta de gobierno, impuesta como organo maximo en la UNIVERSIDAD DE SONORA por la derecha estatal y el gobierno de
Manilo Fabio Beltrones y que para cobrar legitimidad se apoyaba en las estructuras de control social se presentaba en el estado. Con su llegada a Navojoa al auditorio de la UCAMAYO, me toco hacer la proclama de desconocimiento como autoridades universitarias haciendo mi intervención de espaldas a ellos, planteando que ninguno pertencia a nuestra alma mater.
Ahí tuve un traspiés verbal con otros compañeros al actuar de manera contraria a mi posicionamiento, ellos eran
Leopoldo Escudero y
Andrés miranda, ambos si los reconocieron y pidieron mas tolerancia contra las ímpetus estudiantiles. Lo más grave del caso es que ambos militaban en el partido que había aprobado también la reforma educativa en su artículo tercero y no tenían claro tan trascendente suceso. Andrés opto después de una reyerta personal con la familia Curiel, dueño del clan político local, desertar a las siglas del PRD e intentar carrera por la derecha o la izquierda, según convenga.