
Junto a Raúl Alvarez Marín y la maestra Josefina de Avila, ese dos de octubre resultaba para mi, más que significativo, la inquietud de la maestra por decantar sus reflexiones en torno a la fecha se acrecentaban con el tono enérgico e inquietante del maestro Raúl, nos mantenía en la zozobra. Y el análisis desde el punto de vista estudiantil que cerraba el siglo en nuestro país como el último movimiento estudiantil, se apostaba interesante, me toco ese año 96 compartirlo y avizorar una consigna trasferida: “…lo importante no es morir, lo verdaderamente importante es renacer en otros para continuar la lucha”

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